jueves, 4 de septiembre de 2008

TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS


En mi primer relato, hace un cuarto de siglo, mi personaje vivía en Argelia olvidado de todo y de si mismo, versaba la historieta sobre el tópico de la esterilidad del creador paralizado por el fulgor de la realidad, y su mejor amigo, Antonio, y su editor esperaban y le suplicaban una novela que nunca llegaba, y con el paso del tiempo ya no era su obra lo que les preocupaba, sino su salud mental y su seguridad física… ¡Joder!

EL SALVAJE Y LOS NANOTESLAS




Armoniosamente, de un modo tranquilo, había conseguido convertirse en un completo salvaje, todo lo ignoraba, estaba hecho de instintos, premoniciones irracionales, conocimiento sólo de lo inmediato, olvido de todo lo complejo, pero lleno de sensaciones de magia, misterio y de aventura, lleno de pura vida en suma. Nadie podría imaginar que el propietario de ese nuevo estado pudiera estar a los mandos de un bimotor de turbina volando sobre el desierto toda la noche, hacia su cara miraban todos los relojes, instrumentos y pantallas, los del avión más los propios de aquellos trabajos de mediciones magnéticas y gravitacionales para cercar las últimas reservas de petróleo de la tierra. El camuflaje y un pequeño cerebro de reserva dedicado al trabajo, le permitía cumplir todas sus obligaciones sin esfuerzo mientras contaba estrellas fugaces, observaba la revolución de las constelaciones en relación a los rumbos y a las horas, buscaba ovnis, en resumen, fantasear hasta el delirio, beber yogur y comer plátanos, hasta que el sueño se hacía insoportable y acudía desesperado a Liam, un ingeniero australiano, dulce, grande y pelirrojo, que estaba absorto en la lectura de un libro sobre porqué debería perdonarse la deuda a los países pobres, con las piernas cómodamente cruzadas y reclinado al máaximo en una butaca. A veces le obligaba a cantar, era mejor si el salvaje conseguía aprenderse la letra y entonces cantaban juntos, así se espabilaba mucho más.
Otras le hacía preguntas sobre Australia, Tasmania, los aborígenes, sobre todo muchas preguntas sobre sus hermanos salvajes, o que fueron salvajes no hace mucho. Entre todas esas preguntas a veces olvidaba que era un salvaje y le hacía alguna pregunta sobre los aparatos que manejaban, funcionamiento, y cosas como -¿Qué son los nanoteslas?-, pero en cuanto la respuesta científica empezaba a ser expuesta de manera clara y con buena voluntad de divulgación de parte del pelirrojo, el salvaje le interrumpía bruscamente, diciendo - booooring- , y con el aburrido alargado por el intercom quedaba en silencio y molesto el australiano de caer noche tras noche en la misma burla, enfadado consigo mismo por su ingenuidad desmemoriada. El salvaje entonces volvió a su pensamiento salvaje..." las torres gigantes de Tesla, el rayo de la muerte de Marconi, si pudiéramos reproducir aquellas ideas salvajes no estaríamos aquí, buscando petróleo".

miércoles, 3 de septiembre de 2008

DUSKO POPOV


El gran espía Dusko Popov dijo que la cobertura es muy importante, que un agente vive de lleno su cobertura, si su cobertura es la de un profesor, vive como un profesor, si es la de un camarero, vive como tal...

LA ROSA DEL DESIERTO





El vendedor de rosas del desierto esta dormido en su chabola de tablas y chapones,
mi amigo, el belga que nació en el Congo, las curiosea, se hace fotos junto a ellas,
y cuando de un portazo se mete en el coche, el vendedor se despierta, se incorpora y sale corriendo al tórrido exterior de la tarde. Desde el frescor del coche contemplo por el espejo retrovisor su mirada dormida y confusa empequeñeciéndose detrás de una nube de polvo, y pienso que algún día deberíamos comprarle una, aunque no nos la lleváramos, y la dejáramos otra vez allí, plantada en su desierto.

LA ANTORCHA, EL PILOTO Y GUAU.

Siempre que el piloto salía de su habitación para fumar en la noche, se quedaba embelesado mirando y escuchando la antorcha del campo petrolífero KFK mucho más tiempo de lo que duraba el humo y el fuego en su pequeña antorcha de tabaco.
La antorcha rugía siempre, pero de noche se podría jurar que se oía más, igual que dicen que la rompiente del mar suena más fuerte a oscuras. Escupía una columna de fuego enorme que tomaba todas las formas, a veces eruptaba humo negro y se apagaba por unos segundos, sólo para rebrotar aún más orgullosa. Ella tenía el temperamento mudable
como una donna incandescente y cegadora, aunque para los expertos su lenguaje y sus maneras estaban llenos de mensajes clarísimos sobre el fluir del caldo negro que movía casi todo lo que se movía sobre la tierra. A veces se estiraba alargadísima en las noches sin viento, otras se hinchaba luminosa como una rafflesia gigante, la flor más grande del mundo es color candela, o se pavoneaba voluptuosa como un pulpo gordo y abisal de meneos lentísimos, y cuando había ventoleras y tormentas de arena se volvía loca en una danza de amor brujo, pero siempre rugía como el quemador de butano gigante de una churrería para titanes, como un animal terrible. (Dicen que hace mucho hubo gusanos enormes y monstruosos viviendo en agujeros profundísimos que hacían lo mismo, soltar llamaradas, por eso hay varias ciudades que se llaman Worms o Wormalgo)
Ese rugir era fascinante,y el piloto no podía entender porqué, los ingenieros y los trabajadores del pozo le explicaron que sólo era gas del yacimiento ardiendo sobre una torre de seguridad.
-¡Es aire antiquísimo y fermentado de las mismísimas tripas de la tierra, ardiendo aquí, delante de nosotros!- pensaba el piloto para sus adentros, sin entender que los demás no quisieran reverenciar aquel prodigio. La única historia que le habían contado sobre la antorcha era que en el tiempo en el que todavía venían turistas a esos desiertos, unos jóvenes pidieron permiso para acampar a sus pies en un invierno que fue excepcionalmente duro,y así burlaron el frío todas las noches que se quedaron bajo ese sol pequeño. La antorcha tenía el poder de revivir y excitar todos el pasado que el piloto nunca se había parado a revisar, le recordaba a los chorros de vapores y aguas termales que surgían de la olla a presión geológica que es el pueblecito de Manikaram en los Himalayas, allí se mezclaban muchos rugires, los rápidos del río, los chorros de vapor que surgían de profundis, el quemador de butano del chiringuito de fritangas donde tomó te con un sadhu tierno y poliomelítico llamado Monigiri Nagababa, y que quizás tuvo algo que ver en aquel pequeño samadhi o flipe lucidísimo, supraconsciente y transpersonal que quebró el tiempo, el lugar, y todo lo que creemos nuestro yo de siempre,y reventó su percepción hasta hacerla metálica y suave. Esa misma epifanía se había extendido hasta aquel desierto, hasta aquellos reflejos naranjas de la llama naranja en un lomo piramidal naranja de la duna gigante naranja, hasta aquella pantalla triangular donde la antorcha proyectaba todo su delirio de luz de fuego en latidos.
Era un cine para inmortales, le recordaba al centellear de la luz de la televisión reflejada en las paredes oscuras que había visto desde la calle en tantas casas con las ventanas abiertas, todos alrededor de una candela hipnótica y confortante de la nueva y diminuta tribu que era una familia en un piso, al fin y al cabo, calor y refugio conocido ante lo inmenso, lo desconocido y lo hostil, cómoda misa de la iglesia catódica. Un monje budista inglés le había dicho en un retiro en la sierra de Facinas contemplando el fuego de la chimenea, "mejor que televizión". Sin duda aquella era su televisión de plasma y ectoplasmas, el cine en casa y de verano, cinemascope panorámico tres y cuatro des y sensorround all around de terremoto de temblor constante haciendo tiritar el butacón perezoso del alma, y la llama del rugir soltaba un chorro infinito de historias luminosas en cadeneta que cualquiera desearía recortar para detener y editar aquel flujo de mil millones y una noches, y hasta los dyinns del desierto se pasaban años a su lado catatónicos como tiburones flotando inertes panza arriba, dejando de enloquecer a los hombres fieles al profeta, de extraviar a las crías de camellos como normalmente debieran, cada llamarada era una historia que paría más historias, y el rugir de la llama parecía más divino que el canto del almuhecín megafoneado desde un humilde minarete de chapón en el ocaso de aquel segundo día del Ramadán...-¡Guaaau!- sí, el piloto intentaba describirsela a si mismo como el fuego eterno de un tal señor Mazda, la zarza que puede arder y hablar al tiempo con un cabrero, o el brasero que nunca se extingue a través de milenios en el templo renegrido y quemahumanos de Manikarnika Ghat, o mejor, como la candela serpentina del espinazo sagrado, pero sólo pudo decir guau, la antorcha del pozo KFK, guau.

ISSA KOBAYASHI, SEMILLAS.


Cuando paseo por sevilla recien llegado de cualquier viaje
siempre me meto en esa librería que hicieron en un antiguo teatro,
hojeo algún libro delicado de poetas chinos o japoneses, y me voy sin comprarlo,
ya he comprado los mismos muchas veces y no se donde están,
después me quedo mirando las fotos de sobres de semillas de plantas, de flores y verduras
en una floristeria de al lado que tiene un stand en la calle,
y pienso que hay un mundo dentro del papel que no puedo sembrar en ningun sitio.
Al final siempre acabo en la plaza de la Alfalfa o del Salvador tomándome
una copita de manzanilla,
y me vuelvo fuego y olvido,
carreta del gitaneo infinito,
Issa Kobayashi, sobres de semillas...

ALMA PUTA


MUTA, MUTA, ALMA PUTA, que el viento de levante te lleve y te lleven todos los demonios a las tierras de belleza, a las tierras de pureza, estrechos pensamientos, estrechos sentimientos, que todo arda, que todo arda, que circule alegre el corazón que emborracha por el carril coño de la Bernarda, tu pecho desnudo frente al ancho estrecho, extraño a nada, familia de todos, amante que pasa, licor de espacio dulce hemos destilado, sobre una patera enterrada recibimos a los invitados, y para los que no se hayan enterado, la rompiente se echará un cante viejo y salado, SI TIENES HAMBRE,CRUZA LA FRONTERA, SI TIENES HAMBRE, SUBE A LA PATERA, mira las aves que migran, la ley las protege, ellas no peligran, SI TIENES HAMBRE,CRUZA LA FRONTERA, SI TIENES HAMBRE, SUBE A LA PATERA, primero hay que comer, despues hay que amar, y al fin, de gozo en pozo y de pozo en gozo, tienes que mutar, Alma Puta, tu abrirás todas las rutas, por mares y montes, por ciudades y países vayas donde vayas siempre hay vallas, pero se levantan los vientos del espíritu y hasta con un lastre de dos mil kilos de arena aproa al mar la patera, cabalga el corazón que emborracha por el carril coño de la Bernarda, Alma Puta, rumbo a las tierras de pureza. ¿Con quien no comerás, con quién no beberás, a quién no podrás amar? Si sólo hay un hombre, si sólo hay una mujer, si sólo hay un mundo, y unas tierras de pureza para arder y disfrutar, ¡Oh, Alma Puta!, aborda la patera enterrada, abierta la sombrilla,la vela está izada, y dejaremos que nos sorprenda la marea más viva, más allá de la playa regada de calaveras, más allá de todas las vanas hogueras, arder en el frescor de la espuma y el turquesa, y agrandaremos el círculo, echaremos más arroz a las costillas, y más costillas al cous cous, y alrededor de esta candela no habrá diferencia entre los perros y los brahmines. ¡Baila, Alma Puta!, que un viento de tinieblas te lleve, y SI TIENES HAMBRE, CRUZA LA FRONTERA, SI TIENES HAMBRE, SUBE A LA PATERA, y ya varado en la última playa, tu nombre no será hombre, sólo belleza en tierras de belleza, sólo pureza en tierras de pureza, MUTA, MUTA, ALMA PUTA, MUTA, MUTA, ALMA PUTA.