sábado, 15 de noviembre de 2008

LA NOCHE MORA


Para Leila, noche brillante del Sahara, berberisca sagrada.


Querida Leila, aunque tú seas poderosa y tu nombre en árabe signifique la Noche, ya te avisé que una botella de tequila es mucho para dos, que el tequila no es solo espirituoso, sino que se le pegan muchos espíritus, demonios, brujos, cuervos y zopilotes, más borrachos que aquellos dos amigos que pescaban en mitad de una calle brillante y mojada en una de las mil y una noches de Bagdad, y tu cuerpo es la Noche y llamaradas de estrellas fugaces tus ojos, y tu pelo es la noche, y aunque te despediste de mi en la noche, al rato me llamas para decirme que no quieres morir sola, que vaya a verte, y yo te contesto que yo pienso igual, pero que va a ser difícil, que estoy luchando contra todos mis demonios, que a lo mejor después de una ducha larga y fría consigo dar los diez pasos que me separan de tu contenedor.
La Noche del Sahara es mora de la morería y berberisca de Berbería, la Noche es alta y hermosa, la Noche es virgen, la Noche es musulmana, la Noche está muy borracha, y me abre la puerta la Noche con bragas negras como la noche y una piel blanca como la luna de la noche, y tengo que abrazarla porque yo tampoco quiero morir solo, y me quedo toda la noche con la Noche, acariciando la Noche, y aunque cueste creerlo (la Noche me debe una) la Noche se levantó virgen, musulmana y con bastante resaca, pero te aseguro que ya no era la Noche, sintió miedo, culpa, vergüenza, y el día borró el recuerdo y la alegría de mi sagrada Noche.

2 comentarios:

Ivan Vergara dijo...

Daniel.

Estimado Daniel, poeta de nombre tan cercano, tan familiar, que escribirte es como escribir a un hermano, de cierta manera es así. Cosas de la vida, particulares principalmente, pero así es como afirmo mi oración.
Veo que tu aburrimiento se encuentra distraído si se topa con alguna botella de mezcal, con denominación de origen, claro. Por las fotos, algo imagino de las cosas que pasarán por tu cabeza, si me atrevo a expresarlo, serían como verte dando vueltas por las dunas, viendote subir de nuevo por ellas enredado de arena, como si sudasen juntos y ya no fuesen dos entidades distintas.
Me gusta imaginar, justo en este momento, que quien te mira por dentro de esa pequeña ave blanca soy yo.
Me alegra pensar que aunque no me alcances, y nos encontremos cuando ambos viajamos por el aire, sabrás que en Sevilla, hay una persona curiosa por conocerte y hablarte, que en este momento te recuerda y te desa, simplemente y sin mayor especulación, un Buen día.

Y salúd... hasta el fondo hombre!

ZAGREOS dijo...

nos veremos hermano, gracias por venir de visita al desierto del cuarto vacío, hasta pronto.